miércoles, 14 de diciembre de 2011

licencia de credo, aunque sea por hoy nomás

Una de las cosas por las que me gustaría ser católico –frente a las tantas de tantas por las que no lo soy– es por el maravilloso sistema de protectorado de los santos. No podría venerarlos como semi-dioses, claro, pero me gusta la idea de conmemorar a héroes de la fe, y acercarse a tal o cual dependiendo del propio trabajo o perfil de personalidad. Por eso, hoy que es día de San Juan de la Cruz, un personaje importantísimo tanto en asuntos de la fe como en temas poéticos, tendré que pedir licencia de credo y celebrar, a falta de amoroso vino o tiempo para leerlo completo, con un pedacito de poema y un padre nuestro por él. Amén.

***

(Por cierto, como texto paralelo a este poema, hay que leer "telescopio en la noche oscura", para verdaderamente llorar a moco tendido y de paso rendirle tributo al príncipe de los poetas. Acá el link)



NOCHE OSCURA

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de
la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la
negación espiritual. 

1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.

2. A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

6. En mi pecho florido
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba

7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

8. Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


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