viernes, 20 de mayo de 2011

De narco-corridos, la Diosa y el salmo fugitivo

De rapidito. Quería hacer un buen post pero la verdad es que ya tengo sueño, así que van algunos apuntes para que, si en un futuro cercano las ideas toman forma, se vuelvan posts. Si no, ni modo.

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Es verdaderamente ridículo que prohiban los narco-corridos en Sinaloa. Y no sólo porque ahora el Mijail ya no podrá ponerlos en sus viernes de Norteñas –en twitter, el #TT más interesante de los viernes, sígalo como @mikhailenko–, ni porque es un atentado contra la libertad de expresión. Es ridículo porque va contra nuestra propia naturaleza creativa, no sólo individual sino de un grupo de personas. Tan ridículo como como prohibir lo chistes vulgares, las groserías o la música de grupo Marrano. 
Uno tiene que cantar de algo, y generalmente ese algo tiene que ver con lo que admiramos, con lo que deseamos, con lo que nos preocupa, pero también con lo que secretamente deseamos, los gustos culpables. Los romances y cantares de gesta nos resultan hoy de mal gusto porque hablan todo el tiempo de guerra, pero seguro que en su momento eran el hit. Igual las working songs, siempre sobre la libertad, sobre trenes, sobre cottonfields, sobre cómo el Señor nos libraría en algún momento.
Por eso la gente sigue y seguirá cantando sobre el sombrerudo de botas y cadenas, trepado en una troca y con la cuerno de chivo en mano, porque algo tienen de encantador, de irresistible. Por eso, y porque nadie querría escuchar una canción sobre los actos heroicos de la lucha contra la delincuencia  del Cid Calderón.

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Leo ahora, campechaneados, "Escritos a mano" de Esther Seligson y una antología de poesía religiosa latinoamericana del S.XX que se llama el "Salmo fugitivo", y me resulta increíble cuán distanciados están uno del otro. Si alguna vez leyó algo como The white Goddess, el Alfabeto contra la Diosa, o bien estudiaron letras y tuvieron a un(a) profesor(a) volad/a con eso, sabrá qué intenso y complicado es el tema. La verdad es que yo, como buen cristiano que intento ser, tiendo a encontrarme más del lado de Dios, y el alfabeto/sacerdote –recordemos a Shlain– que de la Diosa, pero me llama mucho la atención el conflicto que inevitablemente surge cuando uno se toma en serio ambos los dominios. Me pasa con Seligson que de pronto descubro sensaciones muy vitales, muy terrenales, que me resultan muy atractivas y que, como ella misma señala, se desprenden de las diversas caras del culto a la Diosa. Creo que me gustaría –después y sólo después de terminar mi poemario y mi tesis actual– empezar a estudiar al respecto, y de paso darle una salida elegante a mi primera y muy malograda tesis.

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3. Como dije, estoy leyendo el Salmo Fugitivo, una antología de poesía religiosa elaborada por Leopoldo Cervantes-Ortiz que, a diferencia de otras –como "100 poemas para hablar con Dios" que, si no fuera por los poemas, sería un absoluto fiasco– está muy bien hecha y prologada. Apenas empecé, pero me llamó mucho la atención que en la tarjetita de introducción –que me servirá de separador, y que además lleva una nota de Pere Casaldáliga– viene un poema corto de Adélia Prado, buenísimo:

Sé que Dios mora en mí
como en su mejor casa.
Soy su paisaje,
su retorta alquímica
y los dos ojos de su alegría.
Pero esta letra es mía.

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