jueves, 19 de noviembre de 2009

Crítica a la crítica de la Interculturalidad, o por qué nos odian todos en este torneo


El viernes pasado, mientras Los Hígados Reptantes FC celebrábamos la adquisición de nuestros nuevos uniformes, alguien soltó una pregunta muy interesante, y por lo demás, bastante evidente, luego de los tantos y tan sufridos empates –y la triste derrota– que hemos disputado: ¿Se han dado cuenta de que en el torneo –torneo de Xonaca, un barrio popular de Puebla– todos nos quieren ganar, con odio, con rencor? Yo, que traigo este tema en la cabeza desde hace ya un buen tiempo pero que desafortunadamente soy un poco torpe de lengua, –sobre todo cuando se trata de celebraciones, léase entre líneas–, fracasé al intentar explicar las razones, que por lo demás, y sobre todo gracias a mi experiencia docente y varil de la vida, me parecían obvias, pero por las cuales me gané la animadversión de más de un defensor de la igualdad. Me explico.
1. El nombre. Podemos comenzar nuestras notas comparativas a partir de los nombres de los equipos. Hasta ahora, hemos jugado contra el Chelsae [sic], el AMRI de Zongolica –que en realidad no es de Zongolica–, el representativo Coorde Sur y el Sindicato de Gasolineros SAD. Salvo en el primer caso, podemos decir que no existe gran pretensión en el nombre. Simple y sencillamente son un conjunto de personas, ligadas probablemente por su trabajo –profesores de primaria y gasolineros, por lo menos– o por una amistad dictada por la vecindad. Si se revisa el historial académico de nosotros, los hígados reptantes –y que quede claro que no lo digo como alarde sino con un ánimo meramente descriptivo– podemos darnos cuenta de que la mayoría ha cursado la universidad, aún a pesar de no haberla concluido. Lo que es más, varios de nuestros jugadores cuentan con una maestría y un par ya está apuntado en el doctorado. Es decir, que en términos generales, somos un equipo presuntuoso. Tenemos un uniforme poco común –el de los leones negros–, con un nombre bizarro y un escudo a la altura del hígado pero del lado izquierdo. Quien diga que eso no es presuntuoso, seguramente también es un presumido.
2. Los atuendos. Dadas las condiciones de post-universitarios con trabajo, muchos de nuestros integrantes –los triunfadores, de los cuales alegremente y a pie, me excluyo– llegan en auto. Sacan sus cosas de la cajuela y se visten. Antes de nuestros uniformes, intentábamos vernos uniformados de blanco o azul, y la gran parte de nosotros usaba playeras de marcas y/o equipos, originales. De alguna manera, todos nosotros invertimos en nuestro atuendo, tal vez porque inconscientemente creemos que así jugaremos mejor. En mi caso, utilizaba la playera de Alemania y la del Barcelona o la de Francia, que aunque deben ser caras, compré de oferta. Además, utilizo unos zapatos adidas F5 que me costaron baratísimos. Pero la gente no sabe eso, que soy baratero de corazón, ni tampoco el hecho de que me las pongo para jugar porque es el único momento en el que puedo usarlas, dado que debo vestir decentemente para trabajar. Simplemente soy un mal jugador presumido, que piensa que es mejor porque puede comprarse esas cosas.
3. El –histórico– tema incómodo. Hace como un año leí un texto interesantísimo sobre el doble discurso de los profesores de primaria frente a sus alumnos afroamericanos –el término "correcto" es en inglés african-american– con bajo rendimiento escolar. Por un lado, y supongo que gracias a los esfuerzos de muchos contra los prejuicios raciales, los profesores evadían a toda costa el tema del color de la piel, a veces en formas ridículas –no se niega lo evidente. Sin embargo, y en una entrevista a profundidad, todos los profesores consideraban que de una u otra manera, los alumnos afroamericanos debían proceder de estratos bajos, iletrados y desintegrados.
A la manera de ciertos antropólogos, podemos esbozar un análisis comparativo del fenotipo de los sujetos en cuestión. Los contrincantes son, en su mayoría, jóvenes, morenos, delgados, lampiños, fuertes, con mucha condición física, y de una estatura de 1.65 promedio. Nuestro equipo presenta a jóvenes –probablemente de la misma edad que los contrarios– de piel apiñonada, y algunos con tonos más claros, grandes, panzones, peludos, lentos, y con un promedio de estatura de 1.75. A lo que quiero llegar es al hecho de que, sin importar cuánto nos esforcemos por evitar la discriminación, existen ciertos prejuicios raciales –tanto del prejuiciado como del prejuiciante– arraigados a nuestra manera de ver el mundo. Aunque no lo queramos, siempre terminamos fijándonos en la fisionomía, y a partir de ahí elaboramos nuestros juicios. Mi mamá es morena apiñonada, y mi hermana, que es muy blanca, lo señala. Sin embargo, si vamos a un mercado, la gente que vende le llama güera. Por qué? Porque ella está en la posición de dominar, y porque hay una gradación no escrita de la piel morena.

Lo interesante del tema para mí, es precisamente el hecho de que me llamaron racista, prejuicioso, presumido y mamón. Porque se supone que debo obviar las diferencias naturales, porque lo correcto es mirar la vida simplistamente y pensar que con nuestra ayuda –una ayuda que, por lo demás, convertimos en nuestro trabajo–, los "pobres" dejarán de serlo. Ese es, a grandes rasgos, el discurso de la nueva ola de interculturalidad utópica y angelical, el mismo que se aplica en la dirección de educación indígena, en los centros de alfabetización, en las misiones cristianas y católicas. No señores, y señoras, las relaciones humanas son intensas, vivas y tremendamente conflictivas. Esa es, al menos según recuerdo, la crítica que Jorge Gasché hace de la interculturalidad, proponiendo una participación activa, pero sobre todo una emancipación de aquellos que han sido sometidos históricamente. Identificar las acciones de dominación-sumisión y atacarlos.
Entonces, el objetivo de el estudioso de lo social, enfocado a la interculturalidad –que en esta guía hemos llamado graciosamente Guerrillero– radica en presentar a los grupos dominados las posibilidades de identificar y romper, en la medida de lo posible con la relación de dominación-sumisión. Que el dominante identifique su error y deje sus prácticas, y el dominado abandone su posición sumisa y acepte la igualdad frente a su dominador. Es cierto que existen diferencias sociales, culturales y económicas entre los hígados reptantes y sus adversarios, y es seguro que nadie las eligió. Todos hubiéramos querido tener las mejores condiciones, pero así estaban cuando nacimos, y se han mantenido o agravado en muchos casos. No se gana nada con negarlo, y ni siquiera ganamos mucho cuando "ayudamos" al otro de la manera en que nosotros creemos que se debe ayudar. La emancipación es una decisión propia, una adquisición de los medios suficientes pero además una ruptura con la dominación establecida.
Pensemos en esto. El hecho de que yo no discrimine a alguien, no me garantiza que esa persona, al verme diferente a él y parecido a quien lo ha sometido a la fuerza durante tanto tiempo, no canalice la frustración contra la dominación, el odio obvio y necesario, contra mí. Lo pienso en mí mismo, porque soy un resentido social y lo asumo. Si yo veo a un güerito de ojos azules bajarse de su bmw para jugar contra mí –como sucedió hace 2 torneos en una cancha de fut rápido–, lo identificaré con todos los güeritos caciques que conozco, y aún con aquellos que no conozco. Trataré no solamente de ganarle, sino de humillarlo y hasta de lastimarlo, para demostrarle –o mejor dicho, demostrarme a mí, que me siento social y económicamente inferior a él– que yo soy mejor, que no importa su bmw, ni sus ropas fresas ni su novia tremendamente guapa, que lo puedo vencer aún a pesar de mis limitantes. Tiene sentido, no?

3 comentarios:

GA dijo...

yo me declaro fan"s" de su equipo, a ver si nos comenta el resultado semanal.

samuel dijo...

Pero qué honor

La semana pasada ganamos 5-3
(metí dos pases para gol, un autogol y fallé un penal)

y esta semana jugamos doble jornada

y bueno
insisto
qué gran honor
:D

SUS dijo...

No se porque no hiciste un pequeño chiste con el equipo del Sindicato de Gasolineros SAD :(

Ja yo quiero una playera del Chelsae(sic).

Y el 'glamour' ante todo, me gusta su uniforme, sobre todo la idea del escudo. . . eso es muy 'chic'