viernes, 11 de septiembre de 2009

Soltero y solitario

Hoy terminé de dar clases a las doce, y, justo mientras revisaba mis correos en la sala de maestros, un niño muy chistoso se acercó a mí. –Tú juegas conmigo?– me preguntó. Le dije que sí sin saber a qué quería jugar, y resultó que tenía un turista –juego de mesa que nunca entendí y que en cierta manera siempre me pareció deprimente por el concepto del dinero de a mentiritas– con todo preparado. Jugamos un rato, y aunque ni él ni yo sabíamos cómo jugar realmente, nos entretuvimos. Sin embargo, mi coordinador académico me instó a comprarle una torta, así que abandoné el juego. Regresé con una torta de milanesa en la mano y continuamos jugando. Pero no pasaron más de 3 turnos antes de que me preguntara por mi torta. –Dónde la compraste?– me preguntó. Le dije que en la calle. –Ah, le voy a decir a mi papá que me de dinero para comprarme una. Salió del salón de maestros y fue al patio, en donde su papá daba la clase de educación física. Regresó con 5 monedas y me pidió que lo llevara a comprar su torta.
En el camino le pregunté cómo se llamaba y si no había tenido clases. –Me llamo Julio y hoy hubo junta en la escuela. Como yo soy de segundo, mi papá subió a mi salón y después ya nos fuimos. Con sus 21 pesos –cuatro monedas de 5 y una de un peso– se compró una torta de salchicha y una cocacola. Regresamos a la escuela y yo tenía que irme. Le dije que ya me iba porque vería a mi papá. –Tienes esposa?– me preguntó. Le dije que no. –Ah, entonces eres solitario. –Sí, soltero y solitario– le contesté.

***

Un video muy bonito de Iron & wine. Se llama, muy ad hoc con el post y con mi pequeño cheque de clases, Boy with a coin. Si está viendo este post por facebook, no podrá ver el video, así que mejor visite http://guerrillalenguado.blogspot.com/. Ahí sí se ve el video.


2 comentarios:

SUS dijo...

jajajaja

SOLTERO y SOLITARIO

jajajajajajaja
jajajajajajaja
jajajajajajaja

Siempre me han gustado 'tus juegos de palabras' jajajajajaja

nano dijo...

dejad que los chavales vengan a mí... y a bancarse a los ocurrentes que nunca faltan.