miércoles, 26 de agosto de 2009

Sorpresa, o de cómo romperle el corazón al profesor de redacción

No cabe duda de que, como lo dijo el poeta, la vida te da sorpresas. Ayer di mi primera clase en la universidad (patito) en la que estaré este semestre, y salí muy feliz. Todos tranquilos, trabajando, dispuestos a cooperar. Demasiado bueno para ser cierto. Hoy, que con prisa y a duras penas llegué a tiempo, que me puse zapatitos negros y camisa azul, que hice una tabla con sus resultados de los exámenes de diagnósticos –amo las tablas– y que preparé mi clase a conciencia, hoy, me dejaron plantado. Comencé por dudar, por pensar que algo había fallado, que nos habían dado horarios diferentes, que cambiaron los salones. Pero poco a poco me di cuenta de que era inevitable. Habían decidido irse. Pregunté en la dirección –con la secretaria académica que se me hace bastante guapa, creo que la visitaré todos los días– y me dijeron que el problema es que tienen hora libre antes de mi clase.
Pienso que fui demasiado amable, demasiado considerado con ellos. Mañana les dejaré montones de tarea, les daré un largo discurso sobre la congruencia, sobre la importancia del trabajo, sobre lo feo que se siente que lo dejen a uno plantado. Aunque después de todo, espero que mañana también se vayan. Así podría sentarme, escuchar música y escribir otro post.

2 comentarios:

SUS dijo...

Aaaaaaah malditos como te pudieron dejar así!!! Mugrosos chamacos!!! yo voy a tu clase si quieres, siempre se aprende algo nuevo...odiosos estudiantes juveniles!!!

samuel dijo...

Todo resultó ser un error administrativo
tenían un horario diferente al mío
y por eso no fueron

hoy la clase estuvo bien
se fue rapidísimo y todos son muy colaborativos
pero a ver cómo me va en la prepa...

saludos Sus