martes, 9 de junio de 2009

Por fin el caballo

Justo en los momentos de más intensidad de tesis, me viene el insomnio como nunca. Terminé tres poemas y estoy a punto de otro. El caballo desbocado ya está listo, así como uno más de la balada de los ayes y otro de in-vocación, sobre los otrora jóvenes poetas. Pongo aquí el del caballo, e invito a los lectores a visitar los poemas de amateur. Para el insomnio de hoy, el capítulo de tesis.

Porque mi amor es un caballo desbocado

que relincha y piafa y suelta coces a cualquiera que se acerque

sin reparar en el color de las pestañas o en el nombre

de quien pretenda hacerse dueño de sus pasos


Porque para espolear su trote se requiere

la fuerza de quinientos látigos lamiendo sus costados

y como freno en las encías habría que colocarle un par de brasas

unidas a la lengua con brida de hierro


No se desprenden las hebillas todavía

con las que sujetó en sus lomos

una amazona su primera montadura


Porque mi amor es un corcel de pura sangre

un alazán sin rienda por eso

lo mantengo siempre en el encierro

2 comentarios:

Areli dijo...

iiiiiiuuuuuuuuuuuuuuu
A mi este poema se me hace bien sadomasoquista. Quien te viera...
jajajajajajjaja

samuel dijo...

jejeje

[...]

me descubriste