miércoles, 10 de junio de 2009

No te sorprenda el día

Y aquí el poema que la saca de mí, al menos hasta nuevo aviso:

[...]


No te sorprenda el día en que la amargura

que tanto tiempo te ha habitado entre la lengua

se te olvide en la banca de algún parque

después de haber probado      en los labios de una muchacha dulce

o en el roce de sus manos casi imperceptible

el sabor a mandarina de las tardes

y reconozcas en su voz la sombra

de duda que      recuerdas      se parece a la alegría

o al menos te presagie algunas otras tardes

de hablar con alguien más que las paredes de tu casa

o los vasos sucios de la cantina de siempre


No te sorprenda verte de reojo      mientras caminas a su lado

en los aparadores de una tienda de zapatos

y encontrar que en el reflejo      también      ella camina de tu brazo

mientras los dos sonríen sin grandes esperanzas

pero sin más razones para no tenerlas

porque a la verdad las horas que han pasado juntos

son casi suficientes para hacer que se te olvide

el pago de la renta de la luz

la vida soñada o la televisión por cable que te encantaría tener

si tan sólo te alcanzara

para pagar alguna de los dos      o por lo menos

tuvieras en la casa una televisión para ponerle cable


No te sorprenda      sin embargo

si un par de semanas después de conocerla

ella no llega o llega tarde a la siguiente cita

y poco a poco      inevitablemente

triste te vas dando cuenta

que de las muy pequeñas brasas encendidas

que miraste alguna vez al fondo de sus ojos

cuando te miraba      y sonreía

va sólo quedando una delgada línea

una brevísima delgada línea de humo

que fácilmente se confunde con su rimel


Y sobre todo      no te sorprenda el día en que estés solo

con sólo las migajas de sus labios en tus hombros

y la amargura que habías olvidado

burlándose de ti      regrese

y te acompañe a la cantina que los dos conocen tanto

3 comentarios:

D´Maurice dijo...

Dile a tu mama que te enseñe a hacer un pastel y mandacelo.

Areli dijo...

Me gusta este poema más que el del caballo. Lo siento Samuel. No entiendo qué pasó, todo parecía ir tan bien. Chaaaale!!!
Un abrazo

samuel dijo...



a mí también me gusta más este poema

y bueno
en realidad no ha pasado nada
ni bueno ni malo
simplemente me doy cuenta de que entre más pasa el tiempo -te burlarás de que me sienta viejo, pero es cierto y lo sabes-
más obsesivo me vuelvo

este poema es más un conjuro de "por si las dudas" para mal
es decir
quedas advertido y sobre aviso no hay engaño

este
definitivamente
es más mío