domingo, 4 de enero de 2009

pero mira nada más... cuánto has crecido


Acabo de recordar un pensamiento que me atormentaba de niño. Cada vez que visitaba a mis abuelas -y no era muy seguido pero al menos cuatro o cinco veces por año- me decían lo mismo. Me miraban como tratando de encontrarme detrás de una pared invisible que se anteponía entre nosotros. Tras un buen rato de mirarme, me decían inevitablemente Cómo has crecido, cómo has cambiado, seguido, en orden cronológico, de un qué grande, después Ya tienes bigote, o Barba, o hijos, nietos, etcétera. Y entonces yo me ponía a pensar si en verdad había cambiado tanto. Si podía ser cierto que en tan poco tiempo hubiera podido volverme tan irreconocible como parecía que estaba.
A veces le preguntaba a mi mamá si no se daba cuenta cuando crecía, si había días en los que le pareciera que ya era más grande o si podía decir con exactitud cuándo fue que me creció el bigote. Y siempre me decía que no. Que mis abuelas se daban cuenta porque no me veían seguido, y que se quedaban con una imágen de mí y luego tenían que cambiarla por otra.
Cuántas imágenes de mí tiene la gente? Cuántas veces he cambiado para la gente? Cuánta gente guarda la imagen mental de mí en algún momento determinado de mi vida? Porque uno considera su vida como un continuo, como la línea que cada quien habita y en la cual se trazan indistintamente escuelas, mejores amigos, rocolas de cantinas, partidos memorables, muslos de café con leche y curvas de espaldas en almíbar. Sin embargo, para los otros seremos siempre retazos. Siempre bebés recién nacidos para los abuelos muertos, o niños encantadores para la maestra de primer año, o un adolescente tan deforme y hormonal como cualquier otro para A, mi amor no correspondido de la secundaria. Pero qué dirían todos ellos -excepto mi abuelo, que está muerto- si me vieran ahora? Sería como ellos imaginaron que iba a ser? Si alguien me recuerda, dígame exactamente cómo.

3 comentarios:

Un estertor dijo...

La imagen que tengo de usted es una "S" que apareció por mi blog y que ahora he podido leer en esta brillantentrada.
Alguna vez me ha rondado algo muy parecido por la cabeza y, usted, ha sabido expresarlo estupendamente.


Un saludo y volveremos a leernos o a hacer como que así sucedió. xD

Renato dijo...

Me pregunto si hay cosas, como lo aseguran los tests de las funciones cerebrales o como se ufanan los pisicólogos en decir que algunas personas son mejores para unas cosas y otras personas para otras. Quiero decir si esa clase de preocupaciones (y otras del mismo corte) tendrán que ver con la 'parte del cerebro que usa cualquier persona. Sea una cosa o la otra, estoy convencido de que tiene que ver con la zurdez ostentada.

Areli dijo...

Se parece mucho a algo que yo he pensado: ¿qué imagen tendrán de nosotros cuando muramos? Es decir, la imagen que todo mundo conservará de ti muchos años después de tu muerte, es una que todavía no conoces. Qué loco. A mí me gustaría escoger la mía.