martes, 17 de noviembre de 2009

Felices 250: consejos para el guerrillero inexperto

La guía práctica del guerrillero inexperto cumple con éste 250 posts, lo que debe equivaler a aproximadamente 15 años en edad canina. Para celebrarlo, estoy comiendo un paquete 5 del Tai Li –sopa, arroz, costilla, rollo primavera y un guisado–, y pongo algunos consejos para el guerrillero inexperto, de esos que se suelen gastar por aquí. De paso, y antes de comenzar con los consejos, les invito queridos lectores y lectoras a mirar mis tuiteos –que es como un ejercicio anti-verborréico– en twitter.com/samuelpeix No es bonito, no es interesante, no es inteligente, pero se siente bien ser parte de la página del momento y de paso, tener algunos seguidores.
Vamos con los consejos, que seguro más de uno y una –o uno o una, o lo que sea– ha estado esperando:

1. Comenzamos por lo contingente. La observación constante nos permite recomendar que el guerrillero en formación –inexperto, vamos– intente reducir al máximo toda muestra de la mal llamada educación, es decir, los hábitos corteses, tanto aquellos adquiridos en la escuela como los de casa. Así, ante un estornudo, usted debe permanecer impávido. Si es usted quien ha estornudado, voltee la cara ante los posibles salud-dadores, y si sus estornudos son repetidos, ponga una cara de enojo por el hecho de que el salud-dador interrumpe el ritmo de sus estornudos. En caso de presenciar el estornudo, mire atentamente al sujeto en cuestión y escuche la sonoridad, el despliegue de fuerzas, la forma de cubrirlo, etc. Si el sujeto en cuestión se voltea a reclamar su "mala educación", simplemente sonríale. Si el sujeto se empeña en aleccionarlo, argumente que usted convive regularmente con sudamericanos, y que entre ellos no hacen falta ese tipo de desplantes de servilismo, que usted está más allá de la exageración de amabilidad de los mexicanos.

2. Consígase un artículo que funcione como distintivo. Además de las obligadas chamarras de tipo militar, guayaberas, chales, faldas étnicas y guaraches o botas de antropólogo, encuentre un elemento combinable –y por combinable se debe entender, en lenguaje guerrilleril, que contraste con todo–, como un sombrero de copa –funciona bien para hombres o mujeres–, un paliacate amarillo –guiño, guiño–, unos gogles de aviador, una máscara del huracán ramírez, una gorra vieja de los dodgers o algún tocado de plumas e hilos. Evite a toda costa los artículos utilizados por otros guerrilleros para que no lo confundan. Nunca, repito, nunca, utilice una boina con la estrella roja, porque ese es un artículo retirado en el salón de la fama de los guerrilleros. Ah, y por si las dudas, no utilice nada con swasticas o cruces rojas. Se suele considerar de mal gusto.

3. Es de todos sabido que a pesar de que las principales figuras de la guerrilla internacional son hombres, preferentemente greñudos, barbones –aunque se valora mucho el bigote con barba de 3 días– y enfundados en ropa militar usada de manera alternativa –es decir, en lugar de intentar camuflarse, debe servir para hacer que todos nos miren–, la tendencia actual de la guerrilla urbana recae en los hombros de las mujeres. La época de las armas y trincheras ya pasó, lo de hoy es la guerrilla pacífica, el levantamiento civil, la lucha contra el stablishment desde frentes políticos, sociales, culturales y educativos. Los hombres, naturalmente diseñados para el trabajo y el enfrentamiento físicos, se ven hoy, pues, obligados a modificar su conducta.
Debemos agradecer a los movimientos de liberación femenina el hecho de que hoy la mayoría de los puestos intelectuales de corte social, humano e izquierdoso –valga la expresión– sean ocupados por mujeres, y que la concepción tradicional del macho haya sido abandonada casi rotundamente. Sin embargo, en esta guía práctica del guerrillero inexperto, nos hemos podido percatar de que aunque en el discurso el macho ha desaparecido, en la práctica existen y existirán siempre ciertos factores que permitan a individuos del género masculino resultar más atractivos.
3.1 No intente tener muchos músculos. Las mujeres –al menos las guerrilleras, que son a las que nos interesa impresionar– suelen tener muchos prejuicios respecto a los hombres demasiado musculosos. En lugar de eso, pídale a su entrenador del gym que tonifique el área abdominal y pectoral, así como los brazos y antebrazos para lograr un aspecto proletario. La gente a la que usted defiende suele realizar trabajos físicos, y en el proceso su cuerpo se tonifica. O séase que están macizos, pues.
3.2 Evite las navajas, tijeras y rastrillos. Las mujeres de hoy prefieren el cabello largo, barbas disparejas y pelo en pecho. Si su masa de vello corporal no está muy bien repartida, no se preocupe, deje que lo que está crezca. Nada más sexi que una barba dispareja. Si usted es totalmente lampiño, lamento informarle que tiene tendrá que esforzarse un poco más en el siguiente punto
3.3 El aspecto más importante de este punto. El macho contemporáneo –o macho posmoderno– no se muestra en fuerza, se muestra en poder simbólico. En nuestro caso, la intelectualidad aprecia el conocimiento como elemento fundamental del poder simbólico. Muéstrese inteligente, aprenda francés, alemán o ruso, y exhiba sus conocimientos siempre que pueda. Memorice frases, consignas, fechas, citas de Marx o Kant, Wittgenstein o Heidegger, manifiestos, canciones de protesta, números telefónicos con claves internacionales, todo se vale. No intente ser más inteligente que la mujer a la que pretende seducir, simplemente finja que ya lo es.

4. Nunca dude. Usted está aquí para ayudar al mundo a emanciparse, sin importar la causa. Si usted comenzó en el ámbito de la política y se siente desalentado, cámbiese de área. Haga lingüística, antropología, filosofía latinoamericanista o sociología. Si éstas disciplinas le parecen demasiado complicadas, únase a Médicos sin fronteras o a Amnistía Internacional. Si nada funciona, vuélvase misionero. No renuncie, siempre habrá una causa que defender, un grupo de personas que necesiten de usted para decirles qué hacer, para que otro grupo de personas ponga en sus manos una cantidad de dinero para que usted consagre su vida a la defensa de los necesitados, independientemente de que los necesitados lo quieran o no.

2 comentarios:

GA dijo...

Felicidade por tanta letra, aunque recomiendo que se revise la dirección de twitter, nomás no me mandó.
Por otro lado, me parece que sus consejos guerrilleros a pesar de su utilidad pueden ser tomados por abogados. Sí, leyó usted bien, abogados que se sienten guerrilleros y no se conforman con un pantalón y chaleco de cargo, también llevan gorra con estrella roja, palestina de color distinto cada día. En fin que el espectáculo es bastante decadente porque aunque la mona se vista de seda.
Perdón, me proyecté porque un ser del tipo del que describí apareció un día por mi jungla.
Buena semana.

samuel dijo...

Arreglado está lo del link

Y, abogados? Debe ser divertidísimo ver eso
Supongo que no les podemos negar la posibilidad de ser guerrilleros
aunque debo debo decir que a todos los abogados que conozco les falla la regla fundamental del anti-rastrillo anti-navaja

Y bueno
creo que si la mona se viste de seda mona se queda
pero si se pone una blusita étnica, un morraloide y unos guarachitos monos, tiene muchas probabilidades...